La Represa La Esperanza, ubicada en la microregión centro-norte de Manabí, a 11 kilómetros de la ciudad de Calceta y que almacena 450 millones de m3 de agua, nació de un estudio provincial hecho por una misión alemana en los años 50 del siglo pasado. Tomando en cuenta que las sequías en Manabí han sido cíclicas,  el objetivo de estos estudios era encontrar la solución a este problema que históricamente ha sido la causa de los movimientos poblacionales dentro y fuera de la provincia hacia territorios con mayor disponibilidad hídrica. En los años, 70 se hicieron los estudios y  diseño de la obra dentro del marco de las obras del Proyecto  Carrizal Chone, que comprendía:  a) Almacenamiento de agua para consumo humano y riego en la zona de influencia. b) Control de inundaciones de la misma, y  c) Control de flujos de agua dulce para la industria acuícola en el estuario del río Chone. Después que la empresa surcoreana Daewoo ganara una licitación para construirla en 1978, la obra fue abandonada por esa compañía al siguiente año de su inicio, aduciendo problemas geotécnicos  (presencia de un  paleocauce o río subterráneo) que no le permitía construir según el  diseño contratado.Finalmente, y luego de un cambio en el diseño que utiliza un sistema innovador de “pantallas” , la presa fue terminada a fines de  1995 por la trasnacional española Dragados y Construcciones. En apenas  la primera temporada de lluvias (dic 1995-mayo 1996) se llenó a su capacidad total. Terminó costando 77 millones de dólares,  7900 hectáreas de suelo productivo fueron inundados,  25 comunidades campesinas fueron desplazadas o simplemente ya no existen. Los comuneros fueron desplazados a tierras mas altas, migraron a otras zonas rurales o simplemente se fueron a las ciudades.

Recordemos los objetivos iniciales de la obra. Ahora vamos a realizar una descripción de los cambios al proyecto original que se hizo, a posteriori. Cambios que, en definitiva, han interferido con algunos o todos los objetivos iniciales planteados:

CAMBIOS AL PROYECTO ORIGINAL

a) Trasvases de aguas._ Como se explicó anteriormente, se considera que Manabí ha sido deficitaria en agua.  En los valles fluviales grandes y medianos de la provincia se ha considerado que el nivel freático puede bajar en los estiajes (Aunque con las técnicas actuales de bombeo el problema del abastecimiento de agua para la agricultura de pequeña y mediana escala es casi inexistente).  Para suplir en parte este problema se construyeron el trasvase 1 (embalse Daule Peripa-La Esperanza), y los trasvases 2 (Esperanza -Poza Honda)  y 3 (Poza Honda-Mancha Grande) que alimentan al valle del río Portoviejo y que permiten suplir las necesidades hídricas del centro de la provincia (eje Santa Ana-Portoviejo-Manta) que concentra el grueso poblacional e industrial de la misma. El correcto funcionamiento del sistema de trasvase necesita que el embalse La Esperanza se encuentre en un nivel óptimo, pero esto puede interferir en el control del nivel para evitar las posibles inundaciones del río Carrizal, a su paso por las poblaciones Calceta, La Estancilla, Tosagua y Bachillero y las áreas agrícolas de su productivo valle ya que aguas abajo tenemos mas afluentes que drenan cuencas de importancia.  Es decir, aquí encontramos el primer conflicto de uso  de agua en el embalse.

b) Sistemas de riego._  (Proyecto de Propósito Múltiple Carrizal-Chone)._ El diseño original en la represa La Esperanza estaba acorde con un sistema de riego a canal abierto . Posteriormente,  se cambió el diseño por una tubería presurizada que permitía llevar el agua sin desperdicio a las parcelas. Esta obra, a cargo de la compañía brasileña Odebrecht, causó el primer cambio en la funcionalidad del embalse, ya que tubo que adaptarse a este requerimiento a través de una obra de acoplamiento en el fondo de la presa. Tal ves por el hecho de ser  un proyecto piloto de su tipo en el Ecuador, este sistema adolece de fallas desde su implementación, de tal forma que, la etapa I del proyecto, la única de las 3  que está terminada, constantemente tiene fallas en algunos de sus ramales causando incertidumbre entre los abonados del sistema durante sus siembras de verano ya que no se garantiza la disponibilidad permanente del líquido vital.

c) Hidroeléctrica de Manageneración._ Tal ves el mayor error cometido en el manejo de la Represa La Esperanza fue que, en el gobierno de Lucio Gutiérrez y al amparo de la ley Trole, se firmó un contrato entre Manageneración, una empresa de modalidad mixta cuyo 99,97% del paquete accionario era de La Fabril, poderosa industria mantense dedicada al sector de grasas y aceites. Se construyeron 2 hidroeléctricas en las dos represas (Poza Honda y La Esperanza, esta última de mayor tamaño) que en conjunto generarían 9 Megavatios. En primer lugar, nunca se consideró que las obras de embalse debían ser tomadas como parte de las obras de generación, quedando como mayor beneficiaria la  empresa referida causando un perjuicio para el estado ecuatoriano. En segundo lugar, El CRM se obligaba contractualmente a entregarle agua a las hidroeléctricas so pena de fuertes multas. Aquí tenemos el caso mas grave de conflicto de uso de agua porque el CRM estaba renunciando a su capacidad de manejar el nivel del embalse para el control de inundaciones y para el trasvase de aguas a Poza Honda, considerando que este trasvase, a diferencia del que va de Daule Peripa a La Esperanza, necesita de energía para remontar un desnivel.

Como en el diseño original de la presa La Esperanza no estaba contemplada el uso hidroeléctrico, la empresa que construyó esta obra hizo un estrangulamiento en la salida del túnel de fondo con la finalidad de aumentar la energía cinética que permitiera aumentar la generación de electricidad. Una vez que, a principio del gobierno de Rafael Correa se nulitó el contrato con Manageneración, aduciendo problemas ambientales, la conducción de agua hacia la planta hidroeléctrica fue cortada, pero el problema subsiste. Este estrangulamiento, que redujo la capacidad de evacuación de las aguas de fondo del embalse de 70 m3 /segundo a apenas 5 m3/segundo, es el causante que en esta estación invernal particularmente abundante, la represa la Esperanza haya llenado su capacidad a mediados de febrero y que,  al no poder evacuar los niveles suficientes para hacerlo, no se pueda controlar  las inundaciones, uno de los tres objetivos primarios de la represa, ya que, cuando ésta  llega a su nivel máximo, ya se ha perdido el margen de maniobra necesario.

PROBLEMAS DEL EMBALSE

Aparte de los cambios que se hicieron al proyecto original, existen otros problemas puntuales que interfieren con la correcta gestión del recurso hídrico en la cuenca del río Carrizal:

a) Falta de mantenimiento en la presa._ La Esperanza es considerada una obra de importancia nacional. La falta de mantenimiento y vigilancia de la misma desdice de la calificación gubernamental para esta obra. En la presa no ha existido un servicio de guardianía constante porque, principalmente, el CRM antes y ahora, la Senagua,  han contratado este servicio con empresas al filo de la legalidad, que han tenido, a veces, impagos a los guardias por meses, fomentando el autorobo y el abandono del trabajo. En la presa deambulan semovientes que erosionan el suelo, se han deteriorado o perdido partes como lámparas y hace dos meses se robaron un cable que energiza la compuerta del túnel de fondo, valorado, según una fuente, en 20 mil dólares. No conocemos el estado interno de la presa, que ya cumplió 17 años de construcción y que en su margen izquierdo, existen deslizamientos de un terreno particular con mala gestión de suelos que puede causar problemas en el aliviadero.

b) Mala gestión del embalse._ Al no haber sido necesario un Estudio de Impacto Ambiental del Embalse La Esperanza cuando la presa fue construida, nunca se ha elaborado un Plan de Manejo Ambiental del mismo. La Esperanza tiene medianos problemas de eutrofización (enriquecimiento de las aguas con nutrientes)  y azolvamiento (embanque) que disminuyen la calidad de agua y acortan la vida útil del embalse, respectivamente.  El plan de manejo de los lechuguines no es eficiente porque al descomponerse en las orillas y no darle un uso sostenible todos los nutrientes caen al agua de nuevo, reiniciándose su ciclo de producción. Los lechuguines  que  cruzan el aliviadero y se van en grandes masas río abajo, crean problemas para el turismo que visita San Vicente, Bahía y Canoa.

c) Falta de un manejo integrado de la cuenca hidrográfica._ Los técnicos de la Senagua consideran al sistema de trasvases como eso, un sistema a controlar y gestionar. Pero se olvidan que en términos sociales, ambientales y económicos  tiene la misma importancia (no menos ni mas) que el sistema hidrográfico del río Carrizal.

d) Falta de una política de manejo participativo y descentralizado en la gestión de presas y trasvases y de transparencia en la información sobre los indicadores técnicos._ La información no fluye con facilidad de parte de Senagua. Existe un tibio intento de empoderar a los regantes del sistema de riego, pero al ser estos los potenciales perjudicados por un mal manejo del control de flujos agua abajo, deberían tener un margen de poder de decisión en el seno de Senagua.

CONCLUSIONES

La gestión de las aguas del sistema de embalses y de riego de Manabí no puede dejar de lado la seguridad y el bienestar de los seres humanos que viven dentro de la cuenca hidrográfica Carrizal-Chone que incluye las dos cuencas gemelas y el estuario de Bahía de Caráquez.  Es necesario que se integren todos los actores y que la información fluya. Debe haber un mecanismo judicial donde, si se demuestra que hubo negligencia en el manejo de los flujos de agua, los culpables deben pagar y el estado ecuatoriano reservarse el derecho de repetición, consagrado en la Constitución. Los errores cometidos en el pasado nos deben servir para construir un futuro mas seguro, un futuro donde haya agua y en donde la mala gestión de la misma no cause los tremendos problemas socioeconómicos y ambientales de las gentes que viven (y sufren) en estos días junto al río Carrizal y sus afluentes .

NOTA 1: Se permite la copia de este post, con tal que no sea editado en algunas de sus partes.

NOTA 2: Reto a los señores de Senagua desmentir si pueden, algun dato escrito en este post.

Los mass media han querido que la mayoría de nosotros asociemos la ecología con el mundo natural, incontaminado, prístino de los grandes espacios abiertos o la más intrincada de las pluviselvas.  Lo cierto es que la ecología, como ciencia de relaciones, también se interesa por la ciudad, como  hábitat y construcción de la especie dominante del planeta, el Homo sapiens.

La ciudad, por lo tanto, no cae plenamente en la acepción plena de artificial. Como los ecosistemas naturales o agrícolas que le rodean, se ven afectadas por los factores abióticos, como pueden ser la lluvia (o la falta de ella), la insolación, el viento, la posición geográfica etc.  También una ciudad interrelaciona con el bioma que le rodea, tanto con las especies vegetales o animales características de cada zona de vida.Que duda cabe que la situación cambia drásticamente si esta ciudad es Piura, Perú o Río de Janeiro, Brasil, Kodiak, Alaska o Calcutta, India.

En la urbe, el ser humano es presa de dos corrientes contrapuestas: Una es la de abrirse a su entorno, participar de él, llevar su vida a los vaivenes naturales que han dominado el planeta desde que es planeta. Si nos empapamos en un cruento aguacero, si dejamos que nuestros niños jueguen con el suelo o arena, si abrimos nuestras casas y comercio a la calle y a lo que está más allá. La otra corriente es encerrarse hacia adentro, colocar tapias inexpugnables, “climatizar” los interiores y embebernos en el mundo virtual, conectados nuestra mente pero desconectados de nuestro entorno. Desgraciadamente esta última corriente se magnifica mientras mas concentrada está la población en las grandes ciudades.

Mientras más queramos desconectar nuestras ciudades del entorno inmediato y conectarnos virtualmente con lo que está más  allá iremos perdiendo la organicidad de nuestras ciudades, es decir,  la capacidad de responder ante cualquier estímulo de su medio circundante. Esta situación puede llevarnos  a la larga a la insostenibilidad de una forma de vida que tiene casi 5000 años de existencia: la ciudad como creación del hombre.

Calceta nació gracias al río Carrizal. Algo de verdad debe de existir en la leyenda de Cayetano Calcete, el aborigen venido de otros lares que se ganaba la vida cruzando a los viajeros de un lado a otro del río.Mientras el caserío se transformaba en poblado y la montaña aguas arriba se descuajaba poco a poco, el río sirvió de vehículo transportador de las riquezas arrancadas al agro. los balseros_era fama_ copaban de lado a lado las riberas del malecón y el comercio prosperó con el caucho, el cacao, café, el palo de balsa y demás.

Llegada de los balseros a la altura de la calle Sucre, ahora subida al Puente Nuevo.

Cuando los camiones americanos, enormes y ruidosos, y la apertura de las primeras vías carrozables dejaron en el pasado la balsa y la canoa, la población siguio creciendo, pero no necesitando del río, empezó a crecer a espaldas de él. Signo ineludible de esta realidad es el hecho que el centro comercial abandonó definitivamente el Malecón de ambos lados y se adentró hacia el norte, buscando la ciudad su expansión natural.

Ahora, la ciudad (sin remilgos) se ha aupado en el carro del progreso, pero olvidando su origen, desprecia al río, porque no hay otra explicación al estado en que lo tiene sumido.Haciendo un recorrido, de sur a norte, desde el Castillo hasta el puente vía a Canuto, esta es la realidad del maltratado Carrizal.

Basura tirada por los usuarios de este puente.

Tirados aguas arriba, son arrastrados por la corriente. ¿su destino? el mar.

Ciudadanos depositan escombros en los flancos del río.

No se respetan las ordenanzas municipales o ¿Existen las ordenanzas?

Humilde casa construida sobre el muro de gaviones, que es un espacio público.

Las excretas pueden llegar a las aguas y contaminarlas.

restos de detergentes y jabones van a las aguas.

¡Qué le estamos dejando?

Hace unos 5 años atrás era común ver al lado de las carreteras rurales de Manabí unos pequeños letreros que anunciaban  el nombre del prefecto Mariano Zambrano, el propietario del predio y, en letras medianas, la palabra “reforestador”. Esos letreros pululaban por doquier: En propiedades medianas, pequeñas e incluso en  solares rurales.Cualquier visitante foráneo pensaría que el trabajo que se estaba realizando en este sentido era alentador, en vista de cambiar la alta tasa de deforestación que ha aquejado históricamente a nuestra provincia. Pero la triste realidad era otra: Los “técnicos” enviados por la institución de desarrollo provincial nunca hicieron un seguimiento, ni siquiera hicieron un estudio previo para conocer que especies eran apropiadas para determinado lugar, clase de suelo y zona de vida. Algunas veces solo entregaron fundas y semillas y clavaban el letrero donde fuera observado por los viandantes. De tal forma que un alto porcentaje de “reforestadores” no pasaron de hacer el almácigo o ver como las plantas se marchitaban con el primer verano. (algunos han de ver pensado que gobierno se las venía a regar). Se cometieron barbaridades como el conocido que taló varias hectáreas de bosque nativo en ladera empinada para sembrar madera de balsa.

Se que es difícil establecer un programa de reforestación exitoso. A nivel privado es duro, peor a nivel público, donde mucha gente cae en el paternalismo. También es preciso delimitar lo que es reforestación y lo que no lo es. La reforestación que tiene sentido ambiental y socioeconómico  es la que se hace con especies nativas, no la que se hace con especies introducidas, con puro interés comercial. La reforestación debe tratar de replicar al bosque nativo simulando su diversidad, por lo tanto se debe sembrar especies en asociación, la reforestación debe hacerse con plantas que sostengan la biota local y que no sean “hoyos negros” donde no pegan ni los insectos. Cuando los gobiernos locales entiendan estas premisas se podrá hacer una reforestación responsable en todo sentido.

Rafael Correa estuvo ayer en Chone donde le dio el quite a 1500 campesinos que querían hablar con su presidente. Campesinos que en su gran mayoría confiaron en su plan de gobierno se sintieron decepcionados y posteriormente indignados con justa razón. ¿Cómo se sentiría el lector si tiene que hacer un sacrificio a sabiendas que ese esfuerzo no va a servir para el propósito que se quiere? ¿Cómo se sentiría si vive junto al río y su hogar es demolido para dar paso a un puente que no lleva a ninguna parte?  Cuando paso por las válvulas ociosas del Sistema Carrizal- Chone y veo como los campesinos siguen usando la infaltable agua de pozo me pregunto. ” ¿Habrá valido este sacrificio de cientos de familias que dejaron atrás su fértil terruño, otros trepados en las estériles lomas, para crear una infraestructura ociosa, que enriqueció a unos cúantos?”

La represa Río Grande es un proyecto que terminará por darle muerte al que una vez uno de los más complejos sistemas de vida de la costa ecuatoriana : los ríos gemelos Carrizal y Chone, El Humedal La Segua, El Estuario de Bahía de Caráquez, los manglares del mismo. Aún es tiempo de revertir el proceso contractual. No todo está perdido.

Lechuga de agua (E. crassipes) taponando un acceso al espejo de agua en el embalse de la Esperanza, cantón Bolívar, provincia de Manabí, Ecuador.

Llegaron de sus comunidades en un par de camionetas fletadas, sacudiéndose el polvo, en tanto bajaban a los predios universitarios. Alguien les dijo que trataran de buscar ayuda en los estudiantes y allí estaban. Lógicamente ese alguien les ha de haber aconsejado que buscaran la ayuda de los alumnos de la carrera de “Medio Ambiente” como la universidad local bautizó a su facultad de Ingeniería Ambiental.
Los estudiantes reunidos, los escucharon con prolijidad. Les dijeron que eran campesinos de la zona del Río Grande, a  media hora del cantón Chone, en donde el Estado quiere construir una represa que almacenará 113 millones de metros cúbicos, que perderían sus tierras y que están decididos a no ceder ante ese poder abstracto, pero que ellos saben muy poderoso, que asocian con la lejana capital del país, a casi 3000 metros sobre sus sombreros.
Fernando, mi sobrino, me contó después que aquel testimonio conmovió a unos pocos compañeros  y que han decidido apoyar, ir a la comunidad para auscultar el panorama y ver lo que se puede hacer.
Esta es la frase que no deberían haber pronunciado: “ver lo que se puede hacer”. Necesitamos crear un compromiso más amplio dentro de nuestra sociedad, hacia el cuidado y respeto a lo que está más allá del asfalto y del cemento, además porque los campesinos manabitas, así como nuestros hermanos indígenas del Oriente y de la Sierra que están en contacto más íntimo con la madre tierra saben más que los teóricos el daño que estamos haciendo.¿Cúal es el posible beneficio de este nuevo embalse? ¿control de inundaciones en una ciudad como Chone con un nulo ordenamiento urbano y en donde la deforestación rural ha azolvado sus ríos? ¿Agua para riego en un valle con un manto freático que durante la temporada seca no baja más allá de 4 metros? ¿Cúantos intereses inconfesables habrá tras este nuevo contrato que no soluciona los problemas de las comunidades circundantes sino que los agravará cuando lleguen el lechuguín, la manta blanca, se termine con los crustáceos nativos y se afecte aún más el flujo hidrosalino y de nutrientes en el estuario del río Chone?
Poza Honda, Daule Peripa, La Esperanza, Baba son los cuatro extremos de la cruz que ha causado problemas sociales, ambientales y económicos a las comunidades de la costa central, ni hablar de los comuneros que perdieron sus pequeñas propiedades y no les quedó más remedio que emigrar a los cinturones de miseria de las grandes ciudades.
He de ir a Río Grande con los estudiantes de la ESPAM. No podemos dejar que una vez más se repita la historia.

Mi padre los había visto hacia dos meses: casco, overol y botas amarillas.Habían llegado por la Punta, del lado de Caña y cruzaron por San Ignacio. La información que me dio él fue confusa, incompleta. El viernes pasado los muchachos los habían visto descolgar en rápel por el peñón frente a el cafetalcito. Me dije: “¿deportistas extremos acá?… lo dudo”. Seguía en el cacao ayudando a los podadores cuando llegaron dos a donde estábamos.
Eran trochadores, es decir, abrían la trocha, que era el segundo paso. Los que habían hablado con mi padre eran los “permiseros” en el lenguaje propio de la industria prospectiva. El mayor de los dos era el capataz de una cuadrilla de seis, con acento de la sierra central, apenas un subalterno en la escala de la compañía. Hablamos de permisos,de topógrafos, de petróleo, de los chinos y de Santo Domingo de los Colorados. entonces mi incredulidad salió a flote: ¿ Petróleo en Manabí? Lo había considerado una clásica leyenda urbana desde que se decía hace treinta años que lo habían encontrado debajo de la plaza cívica de Calceta.
Pero, es cierto, busqué información en la web y encontré algunos datos abrumadores, sobre la locura humana por encontrar fuentes de donde saciar su apetito desmedido de energía barata. Y me estremecí. De repente vi el ojo de agua donde mi padre y mi madre calmaron su sed en los últimos cuarenta años, sucio, maloliente. Ví el paisaje corrompido por las chimeneas exhalando su fuego estremecedor y mortal, mucho más arriba que las Attalea colenda que mi padre alguna vez salvó del fuego.
No señores, no vengan con su cuentito de que el petróleo trae progreso. Suficiente hemos tenido con el daño irreparable que han causado en el Oriente ecuatoriano. No queremos tuberías que crucen nuestras propiedades ni ver sucio nuestro suelo con ese inmundo negro pegajoso. Vayan busquen en otra parte la comida con que alimentar a ese monstruo de mil cabezas que están construyendo en El Aromo. Esta tierra , que nos ha sido prestada por nuestros hijos tenemos que entregarla sana.Dejemos en el vientre de la madre tierra ese recuerdo de las eras pretéritas, no queremos participar de la locura del oro negro.<img alt=””

La regulación de los ríos fue uno de los sellos distintivos del siglo XX. Personalizaban todos los ideales de progreso y adelanto que idealmente iban a llevar a la humanidad a un nivel de vida elevado. La presa Hoover, en Estados Unidos,  Itaipú, en el cono sur, La Represa de las Tres Gargantas, en China  son tres  ejemplos de lo expresado.  Estos grandes proyectos irían a satisfacer las crecientes demandas de energía eléctrica, agua de regadío, pero sobre todo, podían justificar, así como las grandes pirámides, sistemas políticos y económicos o gobiernos particulares.

El tiempo, supremo juez, nos ha mostrado los efectos de estas obras: Los costos ambientales, humanos y paisajísticos han sido más elevados que los aparentes beneficios, de tal forma que en algunos países están pensando seriamente en destruir ciertos embalses , ya que sería la única forma de salvar expecies en riesgos de extinción.

En  Manabí, encontramos que la cuenca Carrizal Chone es la más grande de la provincia(2267 Km2). La existencia de la represa La Esperanza, en la parte alta del río Carrizal desde hace más de 15 años, ha repercutido negativamente a nivel ambiental y social, ya que nunca se realizó un estudio de impacto ambiental de la obra, ya que la legislación ecuatoriana era muy laxa en esa época. Los resultados están palpables:  eutrofización, acelerado azolvamiento del embalse, mala gestíon del suelo en las partes altas.

Ahora se plantea la construcción de la represa del Río Grande aguas arriba de Chone, como la solución a los problemas que sufre aquella población en la temporada invernal. Si esta represa se construye, se habrá dado el tiro de gracia al funcionamiento de la cuenca hidrográfica, porque los dos ríos que aportan más del 50% de su caudal estarán regularizados.

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